El rock de Brasil tiene una larga y fructífera historia, que se remonta a 1956 con el cover en portugués (cantado por Nora Ney) del éxito de Bill Haley "Rock Around the Clock". En 1957 Miguel Gustavo escribió lo que sería la primera canción de rock 'n' roll brasileño: "Rock and roll em Copacabana", grabado por Cauby Peixoto. Duane Eddy & The Champs produjeron el primer album de rock instrumental brasileño (1958). En 1959 Bolão & His Rockettes grabaron también un LP de rock instrumental. Otros artistas de rock muy populares en los 50's fueron Celly Campelo y Sergio Murilo, quienes cantaban covers de melodías exitosas en los Estados Unidos e Italia. Aunque en los años 60's y 70's el rock de Brasil tuvo una etapa difícil debido a la idea izquierdista de que el rock era un instrumento del imperialismo yanqui, pero a pesar de ello destacaron Nick Savoia, Celly Campelo, Tony Campelo, Lana Bittencourt, Demetrius, Cinderella, Regiane, Ronnie Cord, Hamilton de Giorgiolos así como los grupos The Avalons, The Clevers, The Rebels, The Jordans, The Jet Blacks, Os Incríveis, The Pops, Os Populares, etc. Tropicália y Clube da Esquina fueron dos grupos muy exitosos e influenciados por la música de los Beatles. Estrellas setenteras del rock fueron, sin duda, Raul Seixas y la banda Os Mutantes. A partir de los 80's se produce la verdadera aportación rockera de Brasil, con una nueva generación influenciada por el punk y new wave, donde Rádio Pirata logró vender 2.2 millones de copias. De todos los puntos del país surgieron bandas: Restos De Nada, Ultraje a Rigor, Titãs e Ira! desde São Paulo; Blitz, Kid Abelha, Barão Vermelho y Paralamas do Sucesso de Rio de Janeiro; Engenheiros do Hawaii de Rio Grande do Sul; Legião Urbana, Plebe Rude y Capital Inicial de Brasilia; Camisa de Vênus de Bahia, etc. El evento internacional Rock en Rio logró agrupar hasta un millón de asistentes.
En cuanto al metal, en 1982 se grabó el primer LP de heavy metal latinoamericano, realizado por la banda Stress de la ciudad de Belém (al norte de Brasil). En 1984 se grabó el primer album de thrash metal (y speed metal) denominado Ultimátum y que contenía canciones de las bandas Dorsal Atlântica y Metalmorphose. Dorsal Atlântica (de Rio de Janeiro) fueron pioneros en cuanto a la grabación de albums oficiales, al tiempo que otras bandas todavía grababan demos: Vulcano (de São Paulo) y Sepultura from Belo Horizonte. En tres regiones de Brasil se desarrollaron las bandas metaleras: Belo Horizonte, São Paulo y Rio de Janeiro. Belo Horizonte fue cuna de grupos bastante extremas (muy influenciadas por el death metal) como Sepultura, Sarcófago, Mutilator, Chakal, Holocausto, Sextrash, The Mist y Witchhammer. São Paulo se caracterizó por un sonido más orientado al crossover y al thrash con Ratos de Porão y Lobotomia, así como bandas hardcore como Korzus, MX, Attomica, Anthares, Blasthrash, Bywar, Executer, Scars, Torture Squad, Vulcano, etc. En Rio de Janeiro las bandas estuvieron muy influenciadas por el metal europeo con agrupaciones como Taurus, Metrallion, Antitese, Politricks, Farscape, Sodomizer, Apokalyptic Raids, Atomic Roar, Diabolic Force, Flageladör y Hellkommander. Precisamente a mediados de los 80's surgieron las leyendas del metal brasileño, como el mencionado Sepultura (con su album "Schizophrenia"), Viper, Sarcófago, Korzus (y su LP "Sonho Maníaco"), Dorsal Atlântica (con el album "Antes do Fim") y Ratos de Porão (con su legendario "Cada Dia Mais Sujo e Agressivo").
Sin duda alguna el grupo que traspasó las fronteras y se hizo una referencia a nivel mundial fue Sepultura, a partir de 1987 cuando su album "Schizophrenia" fue lanzado (con gran aceptación) en los Estados Unidos, firmando entonces un contrato con Roadrunner Records. En 1989, con "Beneath The Remains" lograron popularidad en Europa y el resto del mundo. Su primer album considerado thrash puro fue "Arise" (1991). Los últimos albumes que representan precisamente al más puro thrash metal brasileño son "Mass Illusion" de Korzus (1991), "Rotten Authorities" de Executer (1991), "Disturbing The Noise" de Attomica (1991) , "The Law of Scourge" de Sarcófago (1991) cerrando el ciclo de metal estilo brasileño el disco "Frozen Hell" de la banda Siecrist, de la ciudad de Espíritu Santo. Después de estos discos la escena rockera brasileña fue altamente influenciada el estilo norteamericano y europeo de metal alternativo, grunge e industrial. Surgieron nuevas bandas durante los 90's como Scars, Distraught, Machine Head y Zero Vision. Muchos de los grupos ya consolidados modificaron su estilo: Korzus en su album "KZS" (con influencia NYHC); Sarcófago y su drum machine en sus recientes álbumes; The Mist (de Belo Horizonte) con su sonido "industrial-thrash" y Dorsal Atlântica con su nuevo hardcore/crust. Ratos de Porão modificó su sonido a metal alternative metal para luego volver a sus raíces punk, mientras que los únicos que siguieron incorporando las raíces brasileñas en su música fueron Sepultura ("Roots, Bloody Roots") y Overdose (banda de Belo Horizonte). En la actualidad, con el resurgimiento del thrash, muchas viejas bandas han tomado un nuevo impulso: Vulcano, Executer, Attomica, Chakal, Sextrash, Holocausto y la banda Soulfly Max Cavalera. Ratos de Porão han regresado a su estilo crossover. Nuevas bandas también surgieron: Apokalyptic Raids, Bywar, Rebaelliun, Blasthrash, Farscape, Sodomizer, Kremate, Violator, Torture Squad, Flageladör, Imago Mortis, Krisiun, Blackmass, etc. El metal brasileño es pues, un referente de latinoamérica.
























Con calibre 7,62mm x 51 OTAN, el FAL opera mediante un pistón impulsado por gases, disponible con selector de cadencia de fuego (uso militar) o en modo semiautomático (uso civil). Cuenta con un regulador de gas que permite ajustar la salida de los mismos y reducir el retroceso. Sus dimensiones varían de acuerdo al modelo, con una longitud total desde 73.6cm hasta 110 cm, cañón desde 43.1cm hasta 53.3cm, peso en vacío desde 3.77 kilos hasta 4.45 kilos. La capacidad de su cargador varía de 20 a 30 cartuchos, con una cadencia de fuego de 650-700 tiros por minuto. FN fabricó cuatro configuraciones básicas: FAL 50.00 (o simplemente FAL), con culata fija y cañón estándar; el FAL 50.63 ( FAL "Para"), con culata retráctil y cañón recortado; el FAL 50.64, con culata retráctil y cañón de longitud estándar; y el FAL 50.41 (FAL Hbar o FALO) con cañón pesado. Otros países produjeron otros modelos distintos. El FAL fue utilizado por un poco más de 90 ejércitos del mundo, de los cuales al menos diez países produjeron sus propios rifles. Su actual declive se ha debido a distintos factores: la complejidad de su manufactura (especialmente el maquinado de su mecanismo), su sensibilidad factores externos (como el polvo o la arena), la vida relativamente corta de su recibidor (receiver) que soporta solamente entre 60,000 y 80,000 disparos, la dificultad para que el tirador logre buena precisión en modo automático (debido a su retroceso) y su mayor costo comparado con otros modelos del rifles. La mayoría de los ejércitos lo han reemplazado por verdaderos rifles de asalto (ligeros, precisos y controlables) en calibre 5.56mm OTAN: muchos de ellos (incluyendo a los norteamericanos) con el M16A2, otros ejércitos con el Heckler & Koch G-36, los israelíes y sudafricanos con el Galil, los austriacos con el Steyr AUG, los belgas y canadienses con la carabina FNC, etc. A pesar de ello, se le considera como uno de los rifles más eficientes que han habido y muy preciso en modo semiautomático.









